Valeria Souza Saldívar: la bióloga enamorada de las bacterias

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

Debido a sus trabajos de investigación en el campo de la evolución molecular en Cuatro Ciénegas, Coahuila, la bióloga mexicana Valeria Souza Saldívar acaba de ser nombrada integrante internacional honoraria de la Academia Americana de Artes y Ciencias (AAAS, en inglés), institución a la que pertenecieron científicos como Charles Darwin, Albert Einstein, Bárbara McClintock y Lynn Margulis, así como 200 premios Nobel.

“Me nombraron miembro honorario de la American Academy of Arts and Sciences, que es una academia creada por los fundadores de Estados Unidos, que escribieron la constitución y luego definieron que el poder político necesitaba un balance: el arte y la ciencia. Voy a ser la cuarta mexicana; la primera mujer mexicana en firmar en el mismo libro que Darwin. Es un gran honor y deseo que esto le dé un mayor reflector a Cuatro Ciénegas”, dijo la investigadora en entrevista para el diario Milenio.

De acuerdo con un comunicado del Instituto de ecología de la UNAM —al que está adscrito la doctora Souza—, ella fue incorporada en el área de ciencias biológicas, en particular en biología evolutiva y de poblaciones y ecología. “Se le reconoce su trayectoria científica y su trabajo para describir y salvar ‘el mundo perdido’ de Cuatro Ciénegas en Coahuila, un oasis extraordinario que guarda la memoria más antigua del planeta, a los descendientes directos de los bioingenieros que transformaron a este planeta de un sitio sin oxígeno con un mar anaranjado al actual planeta azul donde vivimos”.

En una entrevista otorgada hace años a la revista ¿Cómo ves? Souza dijo “Yo fui una bióloga chiquita. A los 10 años quería ser bióloga y a los 12, cuando me enteré de la existencia de la genética, supe que me dedicaría a esto”.

Para ella, la ciencia consiste en “buscar patrones, seguir la intuición y eso es profundamente liberador. Seguir tu olfato. Los científicos somos las personas más libres del mundo. Nos pagan por ser libres de pensamiento”, le dijo en ese entonces a la periodista Jimena Camacho.

El campo de investigación de Souza han sido los microorganismos, en especial, las bacterias, pues considera que: “Las bacterias son las reinas de la supervivencia, si juntamos las que hay en todo el mundo pesan más las bacterias que todos los animales y las plantas; son muy abundantes y sin ellas no hay vida, no hay plantas, todas las cadenas alimenticias inician con bacterias y sabemos muy poco de ellas porque han sido despreciadas por su tamaño. Las bacterias tienen una extraordinaria migración de genes, es como si cruzaras a un elefante con un hongo, tienen una gran capacidad de adquirir genes de otros lados, eso las hace conquistar lo que sea y vivir donde sea”.

La importancia de Cuatro Ciénegas

El trabajo de esta bióloga se ha centrado en la región de Cuatro Ciénegas debido a que esta área natural protegida conserva parte del origen de la biodiversidad de nuestro planeta y de cómo surgió el oxígeno que la generó. “Cuatro Ciénegas es lugar extraordinario, ya que posee 300 pozas que son un oasis en esa aridez, es el sitio con mayor endemismo por kilómetro cuadrado en América del Norte”, dijo la investigadora en una entrevista de 2017, y añadió que “prácticamente todas las bacterias que se encontraron en ella son nuevas y tienen procesos bioquímicos novedosos”.

La investigadora Valeria Souza en Cuatro Ciénegas.

Las bacterias estudiadas por Souza en las pozas de Cuatro Ciénegas, conforman estromatolitos, que son algo parecido a estructuras con aspecto de piedra, y es justo ahí donde se encuentra el misterio del origen de la vida, ya que se trata del lugar con menos fósforo del planeta Tierra.

Desafortunadamente, en septiembre de 2019 se reportó que 90 por ciento de las pozas en Cuatro Ciénegas se han secado, y Souza ha demostrado desde décadas atrás que la desecación paulatina de esas pozas, se debe a la extracción para el riego de alfalfa. Por esta razón se le pidió a la Comisión Nacional del Agua cerrar el canal Saca Salada (el cual opera desde 1900), que es donde se extrae la mayor cantidad de agua para abastecer a otras comunidades más alejadas, pero de la que solo llega 10 por ciento debido a la ineficacia de la infraestructura.

La investigadora agradeció el apoyo de su equipo de trabajo y, especialmente, a su esposo, Luis Eguiarte Fruns, a quien se refiere como “la mitad lógica de mi cerebro”, y con quien comparte la titularidad del Laboratorio de Evolución Molecular y Experimental del Instituto de Ecología.

Share.

About Author

Comments are closed.